
Es aquí donde me evado perdiendo la esperanza de una vida ajena a este obsceno mundo de penurias infinitas. Paseé mi cuerpo desnudo danzando al sonido de las notas difusas como fusas, corcheas, semicorcheas, garrapateas...elevando mi cuerpo en el aire, vuelo danzo, con el baile. Una danza maldita que me envuelve hasta caer exhausta, de rodillas mi cuerpo se retuerce hasta caer rendido en posición fetal.

Cada día en el que no hayamos danzado al menos una vez, es un día perdido.








